Cuando
te paras frente a una catedral gótica, aunque seas un necio no
puedes evitar sentirte espiritual, como en éxtasis. Detrás de ese
éxtasis se esconden siglos de fracasos y más fracasos. Era habitual
ver morir a maestros de obra, capataces, obreros, ayudantes y
aprendices, aplastados bajo mortales errores de cálculo. La
eternidad de las catedrales se erigió bajo el viejo método del
ensayo y error.
Hoy sobran métodos de cálculo para prevenir cualquier error, pero
la
prisa
nos empuja a aprender sobre la marcha. Repetimos así el mortal
patrón de caminar a base de ensayo
y error.
Pero
esta vez quise romper con eso, me propuse estudiar
minuciosamente la cámara que acababa de comprar, la cocida canon
5d mark 2. Aunque me
apliqué con ganas, las primeras pruebas fueron decepcionantes.
Preparación lenta, la calidad de imagen parecía de video y no
de cine como me habían vendido, sensación de torpeza ... y aquello en la rabadilla por si tuviera que explicar a mi mujer que
pude haberla cagado comprando el nuevo juguetito.
Yo buscaba una combinación de parámetros a partir de los cuales pudiese abarcar la mayor cantidad de situaciones posibles, sin apoyo
de ninguna luz, y sin renunciar a conseguir ese embriagador look de
cine. Una y otra vez pasaba del manual, hasta que por fin pude concentrarme y seguir el
paso a paso. Los primeros resultados interesantes aparecieron a las
dos semanas. En ese tiempo concluí que:
- El balance de blanco en modo automático es suficientemente bueno para mantenerlo activo en situaciones de emergencias, y hasta de no emergencias. En mi caso estaba claro que lo mantendría en modo automático prácticamente siempre.
- Había decidido rodar todo el documental con una única óptica. Un 50mm de Karl Zeiss, abertura máxima 1.4 aunque no suelo abrir el diafragma más allá de 3.5. La posibilidades que ofrecen los ISO de la cámara, y sobre todo, la velocidad de obturación, algo a lo que casi nadie da importancia, te permiten crear planos muy bien compuestos.
Ej. El siguiente fotograma es de una toma de prueba que hice en una alcantarilla del puerto de Barcelona, un poco arriesgado pero valió la pena. La abertura del diafragma es de 3.5, la velocidad de obturación 170, y los ISO a 250.
Interior y exterior quedan expuestos de forma equilibrada y la gama de grises ofrecen sensación de volumen con look de cine.Muchas veces, aunque pongas un buen polarizador, como en este caso, no hay manera de equilibrar la relación diafragma-Iso, sobre todo ante exposiciones del tipo: . Interior con fuga hacia el exterior a través de una ventana, a través de una puerta, o como aquí, a través de una alcantarilla. En situaciones de este tipo, modificar la velocidad de obturación puede darle al plano la guinda que buscabas. En condiciones normales de luz la velocidad a la que se suele grabar oscila entre 100 y 120. - Aguas en la imagen. Esto es algo que puede dar muchos dolores de cabeza, es el tipo de cosas que aunque lo aprendas bien es fácil de olvidar. A veces, al filmar bajo luz fría, o en sitios donde hay de neones, televisores encendidos, ordenadores, etc, aparece un ruido en la imagen.., como olas de sombra que barren verticalmente la imagen. Normalmente se corrige bajando la velocidad por debajo de 100.
- El moaré, o aguas asimétricas. Es un molesto parpadeo, un ruido que aparece al exponer sobre superficies que tienen rallas; camisas, cortinas, tejados muy soleados, verjas, etc. Este es un mal difícil de controlar. Se venden en la red unos filtros que ayudan a atenuar dicho efecto, pero lo más aconsejable es evitar exponer hacia zonas que lo provoquen. Continuará .....




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