sábado, 14 de diciembre de 2013

TODA PREPARACION ES POCA (V) (Improvisar)

… cuando tienes, por obligación, que saltarte el plan establecido, es decir improvisar, suelen aparecer momentos extraordinarios para la creatividad, así como también la posibilidad de que todo se vaya al traste. Esa línea, entre seguridad y abismo, es el punto justo para hacer un trabajo vivo. Una forma de medir esa sensación es sentir, durante todo el proceso de trabajo, una insistente sensación de inseguridad, de que hasta que todo no esté terminado no desconectarás, ni siquiera en los días de descanso.


(Cámara car, conseguido con la Go Pro sobre una ventosa en el capó del coche. El angular nuevo que le puse, una óptica sunex comprada en internet, ofrece un resultado muy bueno en condiciones de buena luz. En la Go Pro, los valores son automáticos. En la configuración inicial de la cámara puedes elegir, además del tamaño de grabación, algún preestablecido de contraste y poco más)


Pero al igual que hacemos con los aspectos técnicos de una cámara, quizá valdría la pena que consideremos qué es improvisar. Y antes de esto, quiero también apuntar que la intención de este blog no es enseñar recetas de nada, sino más bien compartir algunas experiencias que pueden ser especialmente útil para los que se lanzan a hacer producciones propias, y con pocos medios.
Por alguna razón, casi todo el mundo piensa que improvisar es lanzarse al ruedo sin más y ver qué pasará. Eso no es improvisar. Los espontáneos que se lanzan frente a un toro en las festividades taurinas dan fe de lo que digo. Con frecuencia se producen graves accidentes, o la muerte. La ignorancia es atrevida, me citaba el otro día mi mujer de algo que leía.

En nuestro trabajo ocurre lo mismo, pero tiende a percibirse de modo diferente, especialmente en los documentales  en donde el guión se termina de escribir en la mesa de edición. Improvisar, decía Chaplin, solo es posible cuando no has dejado nada al azar, cuando te has preparado para no improvisar. Así, cuando surge un imprevisto, aunque a priori no sepas por dónde le entra el agua al coco, sabes que llegarás a la otra orilla. Y aquí hay que tener en cuenta esto: Lo dicho implica mucho riesgo, pero yo lo recomiendo.

En el caso que nos ocupa; El Gran Pilar, una vez que pude conseguir el sustituto del personaje que perdí en New York, lo más importante, y estresante para mí era recuperar la chispa de volverme receptivo y percibir todo cuando rodea al nuevo personaje como si yo fuera la cámara. Es un sano ejercicio de humildad porque te hace observar al otro, estar en función de él, y ver detalles que a veces ni tu personaje es consciente de ello. Cuando aprendes a observarte en tu relación con el otro te vuelves de fiar, sin lo cual es imposible hacer un documental. 





Diafragma 9/ velocidad 170/ óptica 50 mm Karl Zeiss. Polarizador hoya enroscado a la óptica. Esta luz (13 horas en verano en Los Ángeles) es muy aplastante para mi gusto. Por eso me pareció adecuado encuadrar este rezo en picado. La observación adecuada de la luz ambiental puede ayudar mucho en el por qué de la elección un encuadre. Y cuando hay prisas, esta técnica aporta seguridad.

Entonces ¿Cómo convertir en guión, mientras ruedo, las opciones que me ofrece el nuevo personaje?


Continuará.... 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

TODA PREPARACION ES POCA (IV)



Desde hace años sostengo con un buen amigo mexicano una controversia en la que ninguno de los dos damos el brazo a torcer. El mantiene que lo racional es el método idóneo para todo cuanto pueda hacerse en el campo profesional, descartando por completo la intuición. Yo digo que la intuición es el centro de mando desde donde se puede activar la naturaleza real de uno. La usamos poco, ya se sabe. Al vivir rodeados de miedos, siempre buscamos protección. 

Al verme en New York completamente perdido y con una parte del dinero tirado, vi que no habían más que dos caminos; dejarme llevar por la lógica y tirar la toalla, o dejarme llevar por la intuición. Opté por lo segundo, obviamente. ¿Y qué se hace? ¿Cómo es eso de dejarse llevar por la intuición? Bueno, digamos que lo primero es aceptar que estás muerto, con lo cual muere también toda preocupación, y te dispones a empezar de cero. ¿Cómo se empieza de cero? Yo empecé por sentarme en un bar, el Gorila Coffee (97 5th Avenue, Park Slope- Brooklyn)  y dejé que pasara el tiempo. Sabes que estás perdido y te quedas clavado en ese momento de paz como si fuera el último que vas a tener, acompañado de un café.

¿Y qué se consigue con esto? Aunque no siempre, diría que hay veces que las decisiones importantes surgen de un deliberado estado de idiotez. Solo a un idiota, un borracho, o a un escritor, se le ocurre refugiarse en un bar para  intentar hallar respuestas a la vida.
Y aún sabiendo eso, el cuerpo te dice: Un bar. Una vez allí pasan las horas y te vas amansando, se te va olvidando lo que fuiste a hacer allí. Y de pronto, en la tele del bar, una noticia. Un estudio reciente realizado por el instituto... no sé qué... de California,  concluyó que la ciudad de Los Angeles es la que mayor número de inmigrantes musulmanes tiene en todo el territorio americano. 
  ¡¡Julia!! Como un rayo me vino a la mente el nombre de una alumna mía que vive en Los Ángeles, y al instante la llamé. Todo encajó. Al día siguiente, un sábado, volé a Los Ángeles y alquilé una habitación en su casa. Me alegró mucho el encuentro lo cual dio lugar a su incorporación al proyecto, en este caso, como reportera para entrevistar a los protagonistas de cada historia.
Juntos hicimos un mapa de las mezquitas más importantes de la ciudad y.... un poco al azar, y sin saber muy bien por qué, me llamó la atención la mezquita de la calle Bermón.  Tomamos datos y decidimos esperar hasta el Lunes para empezar las visitas en busca de un protagonista musulmán que sustituyera al Sr Jafit, de New York. 

Al día siguiente, Domingo, yo estaba impaciente. Necesitaba avanzar sin dilación hacia la posible solución del asunto. Le dije a Julia que quería ensayar cómo llegar en coche a la mezquita de la calle Bermón. Alquilé un coche y, preguntando aquí y allá,  llegué a la Mezquita. Consideré un primer logro el simple hecho de haber podido llegar solo. 
Para mi sorpresa había gente dentro. Allí me recibió la bibliotecaria de la mezquina, una amable joven musulmana. Ella se convirtió en mi talismán. Tras comentarle mi propósito; realizar un film sobre La Familia en el Mundo Islámico, ella me facilitó nombres, teléfonos de personas importantes y me sugirió visitar   sitios claves de California. Me esmeré todo lo que pude en darle las gracias, a lo que ella volvió a responder regalándome un rosario de cuentas de madera, perfumado, para que tuviera suerte en mi propósito. Me impresionó tanto la bondad y generosidad de aquella joven que me sentía torpe, y hasta un poco vulgar y falso. Como si me faltaran más modales, o más calidad de espíritu para responder adecuadamente a tanta bondad.  
Una vez nos despedimos, sntes de irme me asomé al gran salón de la mezquita en donde vi en persona, por primera vez, a musulmanes rezando. En medio de la ordenada multitud destacaba un negro africano, con atuendos de colores y gorro típico islámico.

Tras unos minutos ensimismado en sus plegarias, se levantó tranquilo y fue a por sus zapatos. Al cruzarse conmigo nos saludamos.  

Inflado de enorme carga positiva me encaminé hacia el parking. Iba muy contento. Sentí un impulso irracional que me llevó a creer por un instante en aquello del sueño americano. Sólo en los EEUU se pueden conseguir cosas así en un Domingo, pensé. Conseguir que en España una secretaria te coja el teléfono es un milagro. 
Y ahí es donde comprendes por qué en las películas americanas sus héroes reaccionan ante los grandes acontecimientos gritando: ¡¡Wuaauuu!! Sencillamente cuando consigues cosas sientes ganas de hacerlo. Y me dispuse a lanzar mi grito victorioso cuando de pronto alguien me tocó por el hombro. Me giré y era el negro africano, que me dice: Hello friend, where are your from?


Así empezó el casting, que acabó en un parque, de quien se convertiría en mi primer protagonista de El Gran Pilar. 

Continuará....



domingo, 1 de diciembre de 2013

TODA PREPARACION ES POCA (III)

Bueno, una vez hechas la mayor cantidad de pruebas posibles, y habiendo definido el itinerario de viaje para el rodaje de El Gran Pilar, me dispuse a empaquetar con tiempo para no tener luego ninguna sorpresa, sin descartar por completo los imprevistos, pues es algo con lo que uno se acostumbra a convivir en este oficio. 

El itinerario quedó fijado así: Nueva York, luego Chiapas en México, y finalmente Barcelona. Todo el viaje tendría un espíritu guerrillero, decidí irme solo y contratar en cada sitio el equipo ayudante. Para ello organicé un equipaje lo más ligero posible llevando solo lo imprescindible.  A continuación les muestro parte del equipamiento.



Mochila multibolsillos; en ella he acomodado todo el material técnico, menos el trípode que guardé en la maleta que iría en la bodega del avión. Según una nueva ley ya no dejan, en casi ningún aeropuerto, llevar trípode en el equipaje de mano. Esto es importante, pues sencillamente te lo pueden quitar. 




   






Visor de director, y spray para la limpieza de los equipos, especialmente las ópticas. (Ojo, el sapray tampoco dejan llevarlo arriba, debe ir con el equipaje facturado)








Dos grabadores de sonido. Un Edirol, 4 canales, para sitios en los que pueda filmar sin tanta presión. Y un grabador portátil zoom, para rodar sobre todo en calles y en zonas que requieran no llamar demasiado la atención. Dos micros, un AKG de corbata, y un shure de los de siempre, que suelen llevar los periodistas o las orquestas. 







Cámara Go Pro, en este caso transformada, le cambié la óptica que trae de fábrica por un angular Sunnex, que compré por internet. Da un poco de miedo cambiar uno mismo la óptica, siguiendo el paso a paso de un friki de youtube, pero al final ha valido la pena. 
Le he quitado a esa curva ojo de pez que hace la óptica de fábrica. Con este invento se consiguen imágenes de apoyo de muy buena calidad. 




Llegado el momento esperado tomé un vuelo a New York. He viajado varias veces a EEUU pero a New York era la primera vez. No se si por trivial, vanidoso, o aburrido, lo cierto es que cuando el avión tomó altura, justo en el momento en que la azafata nos daba el saludo de bienvenida, experimenté esa cosa guerrera del que acaba de lanzarse a una cita con el destino. Y quizá por eso, mirar el mundo desde el avión, constituía para mí una especie de privilegio y miedo sutil, no a las alturas sino a la aventura en sí. 

Llegué a New York según lo previsto. Me recibió el hijo mayor de Jafit, el protagonista de esta historia, un exministro de irak, un personaje muy curioso que huyó de su país y se estableció en EEUU en donde empezó desde cero una nueva vida junto a su familia. 

Habíamos previsto rodar con él al día siguiente de mi llegada. Jafit nos contaría la odisea de su fuga de Irack y seguidamente tendría lugar una cena familiar en la que se me dio permiso para rodar con total libertad. 

Consciente de que el tiempo en producción es una de las cosas más volátiles que hay me impuse no dejar nada al azar, es una de mis obsesiones cuando ruedo. Hace unos años en el primer día de rodaje de mi primera película, tuve que afrontar la difícil experiencia de ver cómo casi se me muere un actor en escena. Era diabético, ninguno lo sabíamos, y se le ocurrió comerse un helado. El susto fue enorme. Afortunadamente solo fue susto pero quedé marcado. 

Contraté a un ayudante de cámara y a un técnico de sonido. Llevaba sus números desde Barcelona. Hicimos inventario de material, ellos aportaron un slider, alguna luz,  y transporte. 
Tomábamos un café en un Starbucks coffee mientras esperaba a que nos vinieran a buscar cuando recibo una llamada inesperada. Y aquí es cuando se presenta uno de esos momentos que uno nunca desea y que son los que dan título a artículos como este: TODA PREPARACIÓN ES POCA....  el hijo mayor de Jafit, muy afligido, me contó que su padre había sigo ingresado de urgencia razón por la cual su participación en mi película quedada definitivamente descartada.

La primera consecuencia de este jarro de agua fría fue olvidar por completo toda la preparación que había hecho con la nueva cámara. De pronto estaba sumido en un stress enorme. La película que acaba de empezar, por la cual había cobrado una parte del dinero, moría sin empezar. ¿Qué hacer? ¿Llamar a mi cliente y llorarle problemas? Eso nunca. ¿Cómo salir de este embrollo entonces?  Continuará....






lunes, 25 de noviembre de 2013

TODA PREPARACION ES POCA (II)

.., continuando con esto de la preparación, hoy les quiero hablar de lo que yo entiendo por preparación. Valga la aclaración, lo dicho al respecto en el anterior artículo no es nada nuevo. Abundan páginas de todo tipo que profundizan estos temas. Pero en cambio es muy raro, por no decir imposible, encontrar páginas dedicadas a aportar algo más que meros datos técnicos. Quiero decir, herramientas de tipo psicológica, que ayuden a poner el práctica los conocimientos adquiridos,  y más aún, conocimientos que la mayor de la veces adquirimos sobre la marcha, dada la prisa que llevamos para todo.

Cuando, más o menos, sentimos que podemos manejarnos con el cacharro nuevo, pensamos algo como esto: - ¡ Creo que lo tengo, espero que este bicho no me falle...!  Y nunca decimos: - ¡ Lo tengo por los pelos, espero no cagarla..!  En este punto a muchos nos entra un cierto toque de conciencia y nos esforzamos a hacer unas pruebas más, lo cual supone forzar también a los que tienes al lado, por ejemplo:


Aquí aproveché a mis hijos en una bonita hora vespertina, casi las cinco de la tarde. Diafragma 3.5/ ISO 100/ Velocidad 120/ polarizador holla enroscado a la óptica/ El color, en modo paisaje. Observen la cara de entusiasmo de mi hija cuando le pedí amablemente que se estuviera quieta 20 segundos.





En este caso mantuve la misma configuración, pero probé con el color en modo retrato. Da un tono más frío, y al cerrar diafragma hasta 4, le da un punto de dureza típico de publi. 
Observen cómo ha cambiado la cara de mi hija, desde que pasó a primer plano  ( centro de atención) Y miren al hermano. 





Una vez que mis hijos pasaron de mi, me encontré de pronto en el salón de casa. Al plantar cámara me gustó lo que vi, tal cual, sin tocar la configuración anterior. Sorprendente el equilibrio interior/exterior que ofrece sin apenas luz. Mi perra seguro piensa lo que yo, de contrario ¿Por qué se colocó en esa luz?    continuará ...., 








lunes, 3 de junio de 2013

TODA PREPARACIÓN ES POCA (I)


Cuando te paras frente a una catedral gótica, aunque seas un necio no puedes evitar sentirte espiritual, como en éxtasis. Detrás de ese éxtasis se esconden siglos de fracasos y más fracasos. Era habitual ver morir a maestros de obra, capataces, obreros, ayudantes y aprendices, aplastados bajo mortales errores de cálculo. La eternidad de las catedrales se erigió bajo el viejo método del ensayo y error. Hoy sobran métodos de cálculo para prevenir cualquier error, pero la prisa nos empuja a aprender sobre la marcha. Repetimos así el mortal patrón de caminar a base de ensayo y error.

Pero esta vez quise romper con eso, me propuse estudiar minuciosamente la cámara que acababa de comprar, la cocida canon 5d mark 2. Aunque me apliqué con ganas, las primeras pruebas fueron decepcionantes. Preparación lenta, la calidad de imagen parecía de video y no de cine como me habían vendido, sensación de torpeza ... y aquello en la rabadilla por si tuviera que explicar a mi mujer que pude haberla cagado comprando el nuevo juguetito.
Yo buscaba una combinación de parámetros a partir de los cuales pudiese abarcar la mayor cantidad de situaciones posibles, sin apoyo de ninguna luz, y sin renunciar a conseguir ese embriagador look de cine. Una y otra vez pasaba del manual, hasta que por fin pude concentrarme y seguir el paso a paso. Los primeros resultados interesantes aparecieron a las dos semanas. En ese tiempo concluí que:
  • El balance de blanco en modo automático es suficientemente bueno para mantenerlo activo en situaciones de emergencias, y hasta de no emergencias. En mi caso estaba claro que lo mantendría en modo automático prácticamente siempre.
  • Había decidido rodar todo el documental con una única óptica. Un 50mm de Karl Zeiss,  abertura máxima 1.4 aunque no suelo abrir el diafragma más allá de 3.5. La posibilidades que ofrecen los ISO de la cámara, y sobre todo, la velocidad de obturación, algo a lo que casi nadie da importancia, te permiten crear planos muy bien compuestos.

    Ej. El siguiente fotograma es de una toma de prueba que hice en una alcantarilla del puerto de Barcelona, un poco arriesgado pero valió la pena. La abertura del diafragma es de 3.5, la velocidad de obturación 170, y los ISO a 250.
                                                                                                                                                   Interior y exterior quedan expuestos de forma equilibrada y la gama de grises ofrecen sensación de volumen con look de cine.  
    Muchas veces, aunque pongas un buen polarizador, como en este caso, no hay manera de equilibrar la relación diafragma-Iso, sobre todo ante exposiciones del tipo: . Interior con fuga hacia el exterior a través de una ventana, a través de una puerta, o como aquí, a través de una alcantarilla. En situaciones de este tipo, modificar la velocidad de obturación puede darle al plano la guinda que buscabas. En condiciones normales de luz la velocidad a la que se suele grabar oscila entre 100 y 120.
  • Aguas en la imagen. Esto es algo que puede dar muchos dolores de cabeza, es el tipo de cosas que aunque lo aprendas bien es fácil de olvidar. A veces, al filmar bajo luz fría, o en sitios donde hay de neones,  televisores encendidos, ordenadores, etc, aparece un ruido en la imagen.., como olas de sombra que barren verticalmente la imagen. Normalmente se corrige bajando la velocidad por debajo de 100.
  • El moaré, o aguas asimétricas. Es un molesto parpadeo, un ruido que aparece al exponer sobre superficies que tienen rallas; camisas, cortinas, tejados muy soleados, verjas, etc. Este es un mal difícil de controlar. Se venden en la red unos filtros que ayudan a atenuar dicho efecto, pero lo más aconsejable es evitar exponer hacia zonas que lo provoquen. Continuará .....

jueves, 16 de mayo de 2013

LA CREATIVIDAD

La creatividad artística, ya se sabe, es abundancia. Abundancia de ideas, de talento, de imaginación ilimitada, etc, etc. Pero pocos saben que sin limitación la creatividad es imposible. Los más bellos poemas afloran en el pedregoso camino de la imposición de una métrica. Y cuando las palabras suenan a música, el poeta que las parió queda exhausto, ojeroso, desbastado por el esfuerzo que le impone la forma, pero contento de sucreación.

Hoy quiero hablar de las virtudes de la limitación, que también es sinónimo de escasez, para el trabajo creativo. Limitación, y escasez, tentadoras hasta el vicio, son la excusa más utilizada desde que el hombre aprendió a vivir del cuento.


Así que cumpliendo con la recta enseñanza de algunos de mis maestros, de compartir lo vivido para allanar el camino a quienes no lo han transitado, narraré en varios capítulos la aventura de cómo filmar una película documental con una cámara fotográfica y de cómo convertir sus limitaciones en ventajas. 
La cámara en cuestión es la conocida canon 5d marc II, y la película es El Gran Pilar, sobre la cual hice mención en el artículo de apertura de este blog.

Empecemos por una breve consideración sobre la producción independiente. Tanto si la producción es propia, o por encargo, puede decirse que en nuestro oficio hay cuatro niveles de trabajo: con presupuestos altos, medios, bajos y gratuitos. En todos los casos el nivel de stress es el mismo. Stress por trabajar sin un duro, por tener poco y estirarlo al máximo, o por gestionar un presupuesto grande al frente de un montón de egos, entre los que siempre hay el que acaba resultando tu chinche en el culo. Conozco de primera mano los niveles mencionados.

En el caso concreto de El Gran Pilar, el presupuesto era modesto tirando a medio. Determiné tomar una parte del “tirando a medio” para comprarme una canon 5d marc III, colegas del sector me convencieron de sus increíbles virtudes. Ya en la tienda, escuché con atención la brillante exposición del agente de ventas, construida en su mayor parte a base de evidenciar las limitaciones de su antecesora, la canon 5d marc II.

Finalmente, y después de analizar pacientemente sus parámetros y constatar que a plano fijo la calidad de imagen en ambas no ofrece diferencias sustanciales me decidí por la marc II a sabiendas de que posee dos limitaciones muy importantes: La falta de referencias para el enfoque; es decir el no saber a ciencia cierta si después de una toma has enfocado bien o mal. Y algo pero aún; a la hora de hacer barridos, el sensor de la cámara, que no es muy rápido, crea una distorsión en los elementos verticales haciendo que, por ej, una columna parezca que se dobla. Esto supone de entrada la renuncia casi total a trabajar con cámara en mano. Y asumir que el ritmo de preparación por tomas sería más lento que con una cámara específica para video, o cine.

Si tenemos en cuenta que los documentales requieren de equipos cuya respuesta a las imprevisibles circunstancias del rodaje deben ser inmediatas, mi decisión parece un tanto absurda  ¿Entonces qué me hizo tomar esta decisión? Lo primero, la calidad de imagen de la cámara. Lo segundo, con la diferencia de precio de la marc III, más unos pocos euros, me hice con lo que me interesaba realmente, una buena óptica, un 50mm Karl Zeiss. No soy amante de las multiópticas y la que traen por defecto estas cámaras no me acaban de gustar. También compré un mini monitor photty, un trípode, un polarizador y un porta filtros. Y por último, adquirí una Go Pro como apoyo en un caso de apuro. El gasto total no superó los cinco mil euros. ¿Cómo sacar el máximo partido a estos equipos?

En el siguiente capítulo hablaremos de los retos a los que me iba enfrentar y de la conveniente configuración de dichos equipos. Los ensayos son imprescindibles antes de jugártela en un viaje al extranjero.


jueves, 25 de abril de 2013

EL OFICIO DEL CINE

Como diría un viejo amigo: Una "chispa" enciende tu vida y marca tu existencia. Cuando Buster Keaton descubrió el cinematógrafo, así le llamaban a las primeras cámaras de cine, lo primero que hizo fue desarmar uno para estudiar sus mecanismos. Esa fue su primera lección de cine, ahí prendió una "chispa" que encendió una voluntadad incansable delante y detrás de las cámaras.

Hace un par de semanas terminé la producción de El Gran Pilar, un documental que me llevó por Los Angeles, Chiapas y Barcelona. Dos razones me involucraron en este proyecto, una recurrente, la otra casual. La recurrente; el documental me permitió seguir urgando en un tema que me apasiona: La familia; la casual, el encargo me vino de un jeque árabe. En sosegada convivencia, intereses espirituales y económicos me permitieron, sin ser musulman, redondear una historia cuyo título definitivo quedó así:

EL GRAN PILAR
(Tres familias musulmanas. Tres historias impactantes)

Esta película me volvió a conectar con eso de la "chispa". Conocí en el sur de México, Chiapas, a un indígena muy peculiar, al patriarca Chechev. Esa "chispa", la chispa de la creación, prendió en él cuando recién cumplía, nada menos que 95 años. Postrado ante Allah, suplicó que le concediera un poco más de tiempo para purgar sus pecados y expresar su gratitud por haberle mostrado el camino.    Primero en árabe, y en lengua chamula después, Chechev murmuraba "...apenas tengo fuerzas, no tengo oídos, no tengo voz. Pero para qué gritarte, sé que escuchas mi corazón... perdoname por el daño que sin querer he podido hacer a otros y acepta, te lo suplico, las pocas cosas buenas que he hecho. Dejo en tus manos mis plegarias.....!

El Chechev que así habló ante mi cámara prontó cumplirá 110 años. La impresión que me produjo su devoción hizo un efecto moralizante en mi. Me he recordado inmerso en eso que llaman La crisis de los cuarenta. La pereza; hábil y ceductora primero, cruel y demoledora después, me ha tenido cautivo en esa trampa del paso del tiempo. Con la apertura de este blog quiero compartir, más para aprender, y para que no se me olviden,  algunas experiencias y trucos que no se encuentran en las escuelas, a la vez que me quito de encima el ligero peso de haber postergado hasta la sasiedad el compromiso con mi mujer de abrir este blog. ¿Qué me ha hecho decidirme? Una "chispa", un twit que ella me mandó contra el que nada pude hacer: Solo hay dos días del año que no deben importarte: El ayer. Y el mañana.
Agotadas las excusas ya he abierto un blog. Y si me lo permitís, aquí estaré cada semana.